Estas bolitas de calabacín pueden considerarse una versión vegetal de las albóndigas tradicionales: se ligan con huevo, como las de siempre, pero el verdadero protagonista es el calabacín. Pueden cocinarse tanto en el horno como en la freidora de aire, aunque tienen un inconveniente: no son aptas para congelar, ya que al descongelarse el calabacín libera aún más agua y pierde textura. Lo ideal es consumirlas recién hechas. Son una alternativa muy sabrosa a las albóndigas de carne o a las croquetas, con un aire similar al de los falafel.
Se pueden disfrutar solas o acompañadas de salsas como romesco, salsa brava o un buen alioli, que les sientan de maravilla.

Ingredientes
Para 20-25 bolitas (según tamaño)
- 3 calabacines medianos (unos 500 g)
- 1 huevo
- 100 g de pan rallado o miga de pan duro
- 50 g de queso curado rallado
- 2 dientes de ajo
- 1 pellizco de pimentón
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva virgen
Preparación
- Lava y ralla los calabacines, salándolos ligeramente, y déjalos reposar en un colador una hora para que suelten agua.
- Escúrrelos bien exprimiendo el exceso de líquido.Mezcla en un bol el huevo batido, pan rallado o miga, queso rallado, ajo, pimentón y pimienta.Incorpora el calabacín escurrido y mezcla hasta obtener una masa homogénea.
- Ajusta la textura añadiendo pan rallado o un poco del líquido reservado si es necesario.
- Prueba la sazón cocinando una pequeña porción y rectifica si hace falta.
- Forma bolitas, colócalas en una bandeja y píntalas ligeramente con aceite.
- Hornéalas a 200 °C durante 20–25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción (o en freidora de aire al mismo tiempo y temperatura).


