Te acercamos los temas más relevantes del pasado Congreso celebrado en Sevilla.
Por Isabel San Martín Erice. Enfermera educadora en Diabetes. ANADI.
Los pasados 15, 16, 17 y 18 de abril, se celebró en Sevilla el XXXVII Congreso Nacional FSED; Fundación Sociedad Española de Diabetes. En los cuatro días que duró el encuentro, más de 1200 profesionales de distintos ámbitos se reunieron con un objetivo común: actualizar y compartir el conocimiento y avanzar hacia una atención más integral y personalizada de la diabetes. A lo largo de su programa, se abordaron de forma transversal algunos de los grandes ejes actuales de la diabetología: desde la investigación básica y los mecanismos moleculares de la enfermedad hasta su aplicación clínica, con especial énfasis en la medicina de precisión, el uso de macrodatos y la inteligencia artificial. La tecnología ocupó un papel central, con múltiples sesiones dedicadas a sistemas de monitorización, automatización y nuevas herramientas digitales. Paralelamente, se reforzó el papel de la educación terapéutica, la comunicación y el enfoque centrado en la persona, incluyendo aspectos emocionales, sociales y conductuales. También destacaron las intervenciones sobre estilos de vida —nutrición, ejercicio y obesidad— como pilares fundamentales del tratamiento, así como el abordaje de complicaciones y comorbilidades, especialmente cardiovasculares, renales y metabólicas. Finalmente, el congreso puso el foco en la equidad, la atención comunitaria y la necesidad de reducir desigualdades, reflejando un cambio de paradigma hacia modelos de atención más integrados, humanistas y accesibles.
En los próximos meses, iremos desarrollando y acercando algunas de las ponencias que allí se presentaron, con el objetivo de trasladar el trabajo de l@s profesionales más expertos en diabetes que allí se dieron cita.
Manejo de la menopausia en la mujer con diabetes: más allá de los estrógenos. Dra. Carolina Sánchez Malo
Iniciamos esta serie de artículos trasladando la charla de la Dra. Carolina Sánchez Malo, especialista en Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario de Jaén, quien abordó un tema todavía poco visibilizado: el manejo de la menopausia en mujeres con diabetes, integrando evidencia reciente, recomendaciones clínicas y una visión más amplia que va más allá del tratamiento hormonal. La Dra Sánchez Malo, abordó el tema desde una premisa que atravesó de manera transversal toda la sesión: la menopausia no debe entenderse únicamente desde la medicalización, sino desde una visión individualizada, evitando conclusiones simplistas o alarmistas derivadas de estudios aislados. En este sentido, se puso de manifiesto que, en la práctica clínica, muchas mujeres con diabetes atraviesan esta etapa como una auténtica “carrera de obstáculos”, en la que confluyen síntomas físicos, cambios metabólicos y barreras en el acceso a tratamientos adecuados, especialmente a la terapia hormonal: “Es muy importante conocer bien cómo realizar correctamente el manejo de la menopausia en todas las mujeres, pero en las que además tienen diabetes resulta especialmente trascendental, porque su situación metabólica y de particular riesgo cardiovascular requiere una evaluación específica a la hora de indicar la terapia más adecuada, sopesando riesgos y beneficios”, afirmó la especialista.
Terapia hormonal: qué sabemos hoy
La terapia hormonal sustitutiva (THS) sigue teniendo un papel relevante, especialmente en mujeres con síntomas vasomotores. Estos síntomas son los más característicos de la menopausia y están relacionados con cambios en la regulación de la temperatura corporal debido a la disminución de los estrógenos. Incluyen, principalmente:
- Sofocos: sensación repentina de calor intenso, sobre todo en cara, cuello y pecho
- Sudoración (frecuentemente acompañando al sofoco)
- Sudores nocturnos, que pueden interrumpir el sueño
Para las mujeres con diabetes, esta terapia tiene un especial impacto pues puede mejorar el control glucémico en mujeres con diabetes tipo 2 y se asocia a una mejor sensibilidad a la insulina y al metabolismo de la glucosa. Para mujeres sin diagnóstico previo, la THS podría reducir el riesgo de desarrollar diabetes. Señaló, además, que esta terapia es más eficaz cuando se inicia antes de los 60 años o en los primeros 10 años tras la menopausia.
Actualmente, la evidencia sobre el uso de terapia hormonal en mujeres con diabetes en la menopausia es limitada, especialmente en diabetes tipo 1, lo que dificulta hacer recomendaciones firmes y pone de relieve la necesidad de más investigación. A pesar de ser el tratamiento más eficaz para aliviar los síntomas —ya que compensa la caída de estrógenos responsable de sofocos, insomnio, disfunción sexual o pérdida ósea—, su uso es menor en mujeres con diabetes (se prescribe aproximadamente un 50% menos en mujeres con diabetes tipo 2 que en la población general), en parte por el temor derivado de estudios como el WHI.
Individualización del tratamiento: clave en la toma de decisiones
Las guías europeas insisten en adaptar la terapia a cada mujer:
- En mujeres con útero: combinación de estrógenos y progestágenos.
- En mujeres sin útero: estrógenos en monoterapia.
- Reevaluación a los 3 meses para ajustar tratamiento según respuesta o efectos adversos.
Además:
- Se deben considerar comorbilidades, preferencias y vía de administración (oral vs transdérmica).
- La diabetes bien controlada no se considera una contraindicación para la THS.
- El estrógeno transdérmico suele ser la opción preferida en este contexto.
Importante: la THS no debe utilizarse como estrategia de prevención cardiovascular y está contraindicada tras un infarto.
El momento importa: la “hipótesis del tiempo”
Uno de los mensajes más relevantes es cuándo iniciar el tratamiento. La evidencia indica que iniciar la THS cerca del inicio de la menopausia puede reducir el riesgo cardiovascular y la mortalidad. Sobre el momento de su implementación también indicó que el comienzo, años después, puede no aportar beneficio o incluso aumentar riesgos.
Este concepto refuerza la necesidad de una evaluación precoz y personalizada.
Alternativas cuando no se puede usar THS
Cuando la terapia hormonal no está indicada, existen múltiples opciones:
Tratamiento farmacológico
- Gabapentina: útil para sofocos y calidad del sueño.
- ISRS (paroxetina, citalopram): regulación de síntomas vasomotores.
- Oxibutinina: reducción de sudoración y sofocos.
- Fezolinetant: nueva opción dirigida al control central de la temperatura (con precaución por efectos hepáticos).
- Melatonina.
Otras estrategias
- Fitoterapia: eficacia limitada (algo mayor en preparados vaginales).
- Moduladores selectivos del receptor de estrógeno (SERMs).
- Terapia cognitivo-conductual.
- Estilo de vida: mantener peso saludable y actividad física reduce síntomas.
- Tibolona en casos de bajo deseo sexual.
- Lubricantes e hidratantes vaginales.
- Técnicas como láser vaginal, aún con incertidumbre sobre su seguridad a largo plazo.
Tratamiento de la diabetes en la menopausia
En esta etapa de la vida de la mujer con diabetes, es necesario hacer un ajuste de la terapia antidiabética, eligiendo aquellos fármacos con menor impacto en masa ósea, infecciones genitourinarias e hipoglucemias. La menopausia obliga a replantear el abordaje farmacológico:
- Primera línea: metformina.
- Segunda línea: iDPP-4 o análogos de GLP-1.
- Evitar: glitazonas y canagliflozina en mujeres con riesgo de fractura.
- Precaución con insulina por riesgo de hipoglucemias.


Sexualidad: el gran tema pendiente
La última parte de la sesión puso el foco en la salud sexual, un aspecto frecuentemente olvidado. En su opinión, “es necesario que los servicios de salud promuevan la dimensión ‘sexual’ en la salud y los derechos sexuales con información y educación sexual integral, científica y basada en derechos. Ello implica formación y empatía de los profesionales sanitarios”. Actualmente, existen herramientas que se pueden utilizar en consulta de medida de calidad de vida, o cuestionarios de satisfacción sexual, que detectan problemas de disfunción sexual a menudo ignorados en la práctica clínica diaria, que pueden ayudar a detectar problemas no comunicados.
Las recomendaciones ADA 2025 incluyen:
- Evaluar activamente la función sexual en mujeres con diabetes.
- Detectar problemas de deseo, excitación, dolor o infecciones recurrentes.
- Considerar el síndrome genitourinario de la menopausia (sequedad vaginal, dispareunia).
Sin embargo, la realidad es clara: muchos profesionales no abordan este tema de forma proactiva, lo que conduce a infradiagnóstico e infratratamiento de la disfunción sexual.
Conclusión
El manejo de la menopausia en mujeres con diabetes requiere una mirada integral. La terapia hormonal es solo una parte del abordaje y debe valorarse de forma individualizada, teniendo en cuenta el momento de inicio, los riesgos y las preferencias.
Más allá de los estrógenos, esta etapa exige incorporar aspectos como el control metabólico, la salud sexual, el bienestar emocional y los estilos de vida. El reto no es solo tratar síntomas, sino acompañar de forma completa y personalizada a las mujeres en esta transición.

